Avemarep  
 

 








 

 

Liderazgo y gerencia

Enviar a un amigo Imprimir
15/03/2018
Imperecederas lecciones de Liderazgo de Alejandro Magno
Fuente:   www.notasaprendiz.com

Alejandro Magno es considerado uno de los comandantes militares más exitosos de la historia. Antes de cumplir 30 años había forjado uno de los imperios más grandes del antiguo mundo. Por esta razón es considerado la persona menor de 30 más rica que jamás ha existido. Alejandro era un líder extraordinario. Solo alguien con una gran capacidad para motivar a las personas a darlo todo por una causa, puede lograr lo que él logró.

Lideraba mediante el ejemplo. Siempre iba a la vanguardia, era el primero en atacar al enemigo. No pedía a sus subalternos un esfuerzo distinto del que él hacía.

Esta historia aparece en The Warrior Ethos de Steven Pressfield:

A la cabeza de este destacamento de 1600 hombres cabalgaba Alejandro mismo, en su caballo de guerra, Bucéfalo, usando un casco de doble pluma que podía ser visto por todos los hombres del ejército.

Dirigió el ataque en persona y se enorgullecía de ser el primero en embestir al enemigo. Gracias a esta permanente exhibición de valentía, y a su disposición de sacrificio, Alejandro tenía toda la autoridad moral para pedir a su ejército realizar esfuerzos extraordinarios.

Una vez, en la India, después de años de campaña, los hombres de Alejandro amenazaron con amotinarse.

Estaban agotados y querían irse a casa. Alexander convocó una asamblea. Cuando el ejército se hubo reunido, el joven rey salió y se desnudó. "Estas cicatrices en mi cuerpo", declaró Alexander, "fueron por ustedes, mis hermanos.

Cada herida, como ven, está en el frente. Dejen que se ponga delante de sus filas aquel hombre que haya sangrado más que yo, o soportado más que yo por el bien de todos ustedes.

Muéstramelo, y cederé a vuestro cansancio y me iré a casa". No se presentó ningún hombre. En cambio, una gran ovación surgió del ejército. Los hombres suplicaron a su rey que los perdonara por su falta de espíritu y le suplicaron que los siguiera guiando.

Muchos “líderes” hablan de estar todos en el mismo bote y de remar en la misma dirección, pero disfrutan de privilegios personales (por ejemplo, mejores dietas, mejores plazas de aparcamiento, etc.) que sus subalternos no tienen.

Veamos (¡y aprendamos!) de la siguiente historia de Alejandro: Una vez, Alejandro lideraba a su ejército a través de un desierto sin agua.

La columna se extendía por kilómetros, con hombres y caballos sufriendo terriblemente por la sed. De repente, un destacamento de exploradores vino galopando hacia el rey.

Habían encontrado un pequeño manantial y habían logrado llenar un casco con el precioso líquido. Corrieron hacia Alexander y se lo presentaron.

El ejército se mantuvo en su lugar, mirando. Todos los ojos se fijaron en su comandante. Alejandro agradeció a sus exploradores por traerle este regalo, luego, sin tocar una gota, levantó el casco y vertió el precioso líquido en la arena.

De inmediato, una gran ovación ascendió, rodando como un trueno desde un extremo de la columna al otro. Se escuchó a un hombre decir: "Con un rey como este que nos guía, ninguna fuerza en la tierra puede oponerse a nosotros".

Volver a Liderazgo y Gerencia

<< Volver a la página anterior